"TODA REFORMA DEL PODER JUDICIAL DEBE SER TRANSPARENTE"
20 de Febrero de 2003, Diario "Expreso", Lima, Perú
El coordinador del Programa Integral de Reforma Judicial del Ministerio de Justicia de la Argentina, Germán C. Garavano, conversó con EXPRESO acerca de lo que se está haciendo al respecto en su país y de lo que podríamos hacer los peruanos.
-¿En qué situación se encuentra la reforma del Poder Judicial de Argentina?
Es un proceso inconcluso. Al ser un país federal, hemos avanzado en algunas provincias más que en otras. Hay provincias como Córdoba o Santa Fe que tienen un proceso de reforma judicial muy fuerte. En otros, como en el mismo Poder Judicial de la Nación ha avanzado muy poco.
-¿Qué están haciendo para uniformar la reforma?
Llevar adelante un programa auspiciado por las Naciones Unidas, la Iglesia Católica y el gobierno. Se llama la Mesa de Justicia, donde están reunidos abogados, sindicatos judiciales, jueces, ONG, asociaciones civiles y sectores empresariales. Las propuestas se están presentando a los candidatos presidenciales de Argentina.
-¿Y cuál es el punto de partida?
La justicia en la Argentina tiene bajos niveles de aceptación, menos del 10% de la gente confía en el Poder Judicial. Hemos sugerido una transparencia total del sistema de justicia y un acercamiento real entre los magistrados y el ciudadano, a través de publicaciones, audiencias e internet. Las personas tienen que saber qué hacen los jueces, en qué situación se encuentran los procesos, cuántos inculpados y sentenciados hay, cuánto tiempo tardan los procesos. Hemos creado un premio a la excelencia judicial para recompensar al mejor juez civil y juez penal. En síntesis: transparencia, mejorar el acceso a la justicia, mejorar los niveles de eficiencia reasignando recursos dentro del propio sistema, y abriendo las puertas a la ciudadanía, esos son básicamente los cuatro pilares en los que reposan la reforma del Poder Judicial.
-¿Cuándo empezó la reforma?
Yo soy coordinador de la reforma desde hace tres años. Pero, hubo un trabajo previo de siete años, aproximadamente. En total, 10 años.
-¿Cuánto tiempo más va a durar?
La reforma judicial es un proceso contínuo, que nunca termina. Se tiene que generar mecanismos idóneos de renovación permanente que ofrezcan un mejor servicio a la ciudadanía y, en definitiva, al Estado. Este proceso tiene que crear los mecanismos de autogobierno, de transparencia, de planificación, de accesibilidad a la justicia, elevar los niveles de confianza, y después la reforma se convierte en algo constante.
-Sin un Poder Judicial probo no hay estabilidad jurídica, elemento indispensable para atraer inversiones.
No hay desarrollo sostenido. Las inversiones que se pueden lograr son capitales golondrinos o aquellos dineros que buscan tasas de interés o ganancias desmedidas, pero no inversiones a largo plazo que es lo único que sostiene a un país.
-¿Qué le parece a usted las elecciones de jueces de paz?
Los jueces de paz son una pieza clave en el sistema de justicia, es el primer entramado que evita que los tribunales se llenen de cactus. Yo respeto la elección, pero me preocupa el compromiso que pueda adquirir el candidato durante su campaña. Tendría que conseguir fondos. También estoy convencido de que para ser juez de Paz no se necesita ser abogado, puede ser una persona con mucha ascendencia en la comunidad. Prefiero que la selección se haga entre viejos abogados, docentes jubilados, empresarios honestos, gente que forman el núcleo vivo de la comunidad.
-¿Y la participación ciudadana en los jurados?
Es una tema complejo. Desde hace más de 150 años se ha establecido constitucionalmente que deben ser elegidos los jurados, pero nunca se ha cumplido. En los Estados Unidos se está replanteando el sistema de jurados, porque es muy oneroso. En España se está evaluando el funcionamiento de estos jurados, porque no han dado los resultados esperados.
-La corrupción es una lacra que agobia a nuestros países. ¿Cómo la está combatiendo Argentina?
No sé si hemos logrado enfrentarla del todo. Es un gran desafío para toda la región. En mi país se creó una oficina anticorrupción que se dedicó a investigar al interior del Estado y se mantuvo las funciones jurisdiccionales. No se crearon juzgados especiales. Esta oficina hizo un trabajo muy serio y muy fuerte en la denuncia de hechos de corrupción.
-¿Cuál es la mejor manera de investigar a la corrupción?
Creo que el mejor camino es trabajar con equipos de fiscales entrenados, con el apoyo de profesionales especializados y con el respaldo de las fuerzas de seguridad. Se necesita fiscales con plena independencia y que sean capaces de asumir un fuerte liderazgo.
-¿Es decir, en esta labor, el papel del Ministerio Público es fundamental?
Así es. Se requiere un Ministerio Público independiente, política y económicamente, para llevar adelante las investigaciones.
-¿Tampoco se puede combatir la corrupción con un Poder Judicial donde la mayoría de los jueces son provisionales?
Hay que nombrar jueces permanentes y capacitarlos lo más que se pueda. Estamos trabajando un proyecto con Projusticia para fortalecer el sistema judicial peruano. El eje del Poder Judicial es el juez y tiene que ser respetado por la comunidad y ésta debe sentirlo como parte de ella. Se debe compensar al juez probo y repudiar al magistrado deshonesto. Si un Poder Judicial no goza de la confianza de la comunidad, el único camino que le queda es negociar con el político de turno.
-¿Y cual es la recomendación para el caso peruano?
Debe ser un proceso que se abra a la comunidad y a través de ella a las asociaciones civiles. No debe ser un proceso cerrado. Tiene que ser transparente, informarle a la ciudadanía de sus dificultades, de sus logros, de su falta de recursos, de todo lo que sucede al interior. No debemos olvidarnos que sin un Poder Judicial confiable no habrá desarrollo económico y social sostenido, ni instituciones sólidas.
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